

Cinco corazones de superficie orgánica y especular —cada uno con su propia topografía de ondas y relieves, como si hubieran sido modelados a mano— descienden en cascada desde el lóbulo hasta rozar el hombro, articulados por pequeñas argollas doradas. El acabado espejo capta y refleja la luz en movimiento, convirtiendo cada gesto en un destello. Una pieza máxima en oro: sin color adicional, sin adorno, solo la repetición del corazón como forma en variación. Para noche, para ocasión, para quien entiende que el exceso bien ejecutado es elegancia.
Largo total: 8 cm aprox. — Cierre de palito
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